Desesperado. Sin ninguna esperanza. Siente que ya no tiene caso nada.
Ensimismado. Centrado en sí mismo. Necesita público que lo escuche. Habla excesivamente, pero no escucha.
Celos, desconfianza, envidia, odio y rencor. Carece de compasión. Para quienes necesitan amor.
No vive el presente. Nostalgia. Añoranza del pasado y los buenos tiempos.
Soledad de quien no puede estar acompañado porque marcha de prisa. Impaciencia. Irritabilidad.
Miedo a lo conocido. A situaciones concretas, definibles. Timidez.
Depresión y tristezas de causas desconocidas, que aparecen y desaparecen sin motivo.
Luchar desesperadamente contra la corriente y sin descanso. Dedicación obsesiva al trabajo.