Miedo a que les suceda algún daño a los seres queridos. Preocupación por ellos.
Pánico y terror paralizante. Estados de angustia agudos. Pesadillas.
Desesperación profunda. Sienten que han llegado al límite del sufrimiento.
Indecisión para iniciar etapas nuevas o manejar situaciones difíciles.
Soledad de los orgullosos. Distanciamiento por sentimiento de superioridad.
Falta de metas. Descontento e incertidumbre por desconocer la misión en la vida.